Una demanda colectiva acusa a Meta de poder leer los chats de WhatsApp, rompiendo su promesa de privacidad
por Edgar Otero 1La piedra angular sobre la que se asienta la confianza de los miles de millones de usuarios de WhatsApp (y sus derivados, como WhatsApp Web) podría estar en entredicho, o al menos eso sostiene una nueva batalla legal. Según reporta Bloomberg, un grupo internacional de demandantes, provenientes de Australia, Brasil, India, México y Sudáfrica, ha presentado una demanda en el Tribunal de Distrito de San Francisco acusando a Meta Platforms de fraude masivo respecto a la seguridad de su servicio de mensajería.
La acusación ataca directamente la característica más publicitada de la aplicación: el cifrado de extremo a extremo. Los demandantes alegan que las afirmaciones de privacidad de Meta son falsas y que, en realidad, la compañía "almacena, analiza y puede acceder a prácticamente todas las comunicaciones supuestamente 'privadas' de los usuarios".
La demanda sugiere que los empleados de la empresa tendrían capacidad técnica para acceder al contenido de los mensajes, basando sus acusaciones en testimonios de denunciantes cuya identidad no ha sido revelada en el documento inicial.
Meta dice que todo es una inventiva de los demandantes
La respuesta de la compañía de Mark Zuckerberg no se ha hecho esperar y ha sido contundente. Un portavoz de Meta ha calificado la demanda de "absurda" y "categóricamente falsa", asegurando que defenderán la integridad de su tecnología. "WhatsApp ha estado cifrado de extremo a extremo utilizando el protocolo Signal durante una década. Esta demanda es una obra de ficción frívola", declaró Andy Stone en un correo electrónico, añadiendo que la empresa planea solicitar sanciones contra los abogados de los demandantes por presentar acusaciones sin fundamento.
El caso busca obtener el estatus de demanda colectiva, lo que podría implicar a millones de usuarios si prospera. Mientras los abogados de los demandantes, de firmas como Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan, guardan silencio por el momento, el litigio recuerda un hecho fáctico. Y es que, mientras una app no sea de código abierto, solo queda confiar en las promesas de privacidad y seguridad de su desarrollador. El problema es que, en este caso, el desarrollador es Meta.
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